El sábado 3 de marzo a las 7:00 de la mañana un grupo de alumnos de Secundaria del grupo de confirmación y de Nazaret Frassati (¡y sus muy sacrificados padres!) estaban preparados a la puerta del colegio para salir de peregrinación hacia Javier, en Navarra, tierra natal del gran santo español y jesuita San Francisco Javier.

Llegados a San Isidro del Pinar en autobús comenzamos nuestro caminar. Entre cantos y conversaciones dirigimos nuestros pasos hacia Sangüesa, a 8 km de Javier, con alegría y alguna que otra queja, natural en un adolescente, y, a pesar de que veníamos todos muy abrigados y preparados para la lluvia, el día fue espléndido, pues quien caminaba con jersey pasaba calor. Pasamos desde el valle del Ebro al del río Onsella, para lo cual tuvimos que subir unos escasos 250 metros de desnivel, que para algún que otro peregrino supuso una auténtica "escalada". Pero lo bello cuesta, y lo que no cuesta no tiene belleza: terminada la ascensión que suponía este cambio de valles tuvimos las mejores vistas de todo el fin de semana.

Llegados a Sangüesa hacia las 18:30, cansados de tanto caminar, el autobús nos llevó a Pamplona, donde el Seminario Diocesano había preparado una inmensa acogida de peregrinos a Javier: unas 400 personas de distintos grupos de Acción Católica compartieron alojamiento con nosotros . Tras la Misa, cena, juegos y adoración al Santísimo nos fuimos a dormir a nuestros sacos y esterillas.

Madrugando de nuevo, partimos rápidamente para llegar al via Crucis que comenzaba en Sangüesa y cuyo punto final era Javier. Al bajar del autobús estaba lloviendo y hacía un poco de frío, así que nos mentalizamos para una jornada entera así, pero enseguida despejó y tuvimos una etapa final también muy agradable.

Como llegamos los primeros nos dieron el encargo de formar la barrera al inicio del via Crucis, por lo cual hemos salido en primer plano en las fotos del Diario de Navarra. Así como el sábado coincidimos con algún que otro grupo de peregrinos por el camino, el domingo nos encontramos con todos los que iban a Javier, en total unos 8000, la mayoría jóvenes de bachillerato y universitarios. Llegados a Javier tuvimos todos los jóvenes la Misa con el Arzobispo, donde algunos de nuestros alumnos mayores fueron elegidos voluntarios para pasar la cesta y ayudar a los sacerdotes que dan la comunión.

Tras la Misa visitamos el castillo de la familia del santo y el famoso Cristo sonriente de Javier y rápidamente cogimos el autobús para llegar pronto a Madrid.

Creo que nuestros alumnos, especialmente los más pequeños, se merecen un gran "enhorabuena", pues aguantaron la dura marcha sin demasiadas quejas y por el buen ambiente que tuvimos los dos días. Hemos compartido juntos una buena experiencia de lo que es la vida real: un camino hacia Dios, motivado por los santos, en compañía de los hermanos con sus durezas y dificultades, pero por encima de eso, con alegría, cantos y buena convivencia.

Hno. Ignacio Golmayo Pardo de Santayana, DCJM

Imágenes tomadas de www.diariodenavarra.es

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