Orientación Noviembre 2016

El mejor regalo: la exigencia envuelta en cariño

Dª. Ana Lumbreras, Departamento de orientación

 

¿Cómo esperamos la venida de los Reyes Magos de Oriente? A nuestro alrededor escuchamos comentarios de personas a quienes les importan nuestros hijos: abuelos, tíos, profesores, tutores, amigos: “traen regalos a todos los niños que han sido buenos como el Niño Jesús; Vamos a pedir regalos para los que tienen menos. ¿Te has portado bien con tus padres, amigos, vecinos?, ¿te has esforzado? ¿Estás nervioso y contento? ¡Qué poco falta para que lleguen!”

Los padres nos esforzamos con ilusión, confiados, expectantes ante su alegría, ponemos toda la carne en el asador, dedicamos tiempo para que todo salga bien y así conseguir el fin que deseamos, porque sabemos que ahorrar esfuerzos lo pone en riesgo. Evitamos improvisar en esta situación, para que no reine el caos y el desorden que lleva a la frustración. Preparamos una ilusión compartida, alegría y una gran dosis de paciencia.

Los hijos se sienten nerviosos, impacientes, ilusionados; algunos tienen dudas sobre si han sido buenos, otros intentan esconder hechos de los que no se sienten muy orgullosos, algunos piensan que “no se han portado bien” y se enfadan, preguntan cuánto falta para que lleguen. Conociendo a nuestros hijos, en esta espera intentamos calmarles y trasmitirles tranquilidad, les pedimos buenos comportamientos, que sean mejores, les regalamos palabras alentadoras sobre sus deseos, les recordamos que primero tiene que nacer Jesús, y desechamos ese “lo quiero aquí y ahora” enseñándoles a saber esperar, actuando sin indiferencia para conseguirlo. Se esfuerzan en su espera sin frustrarse porque los padres y los hijos conocen claramente el objetivo que desean conseguir ese día.

Saber ayudarles a ser quienes están llamados a ser es el mejor regalo para cualquier padre. Lo podemos conseguir compartiendo experiencias para mejorar nuestra forma de hacer en la Escuela de Padres, asistiendo a las tutorías, que nos ayudan a fortalecer su crecimiento. Con actitud optimista, confiada y alegre podéis proponer lo que yo llamo un modelo activo de espera: inténtalo porque tú puedes y el que no arriesga no gana; revisa los fallos para aprender porque sé que con calma lo puedo mejorar; practícalo porque con insistencia y perseverancia puedes alcanzar lo que quieres; revisa cómo has mejorado, piensa y di cómo te sientes ahora que los has conseguido mejorar. No olvides que sentir y razonar las emociones transformándolas en palabras les ayuda a aceptar la frustración, valorar lo que sucede para saber lo que se debe hacer. Podéis escribir juntos este reto a los Reyes Magos: quiero mejorar, me propongo… (escribir concretamente algún propósito difícil) y doy las gracias a… (mis padres, amigos, personas concretas) por ayudarme a conseguirlo.

¡Con mucho cariño les deseamos una Feliz y calmada Navidad!

Noviembre 2016

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