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¿Cómo es el tiempo que pasamos con nuestros hijos?

Todos hemos oído hablar de la importancia de pasar tiempo de familia con nuestros hijos, pero ¿sabemos realmente qué significa este tiempo?

El ajetreo y las prisas de la vida cotidiana pueden hacer que nos cueste parar y centrarnos en la importancia del tiempo que compartimos con nuestros pequeños. Quizás pensemos que es suficiente pasar el mayor tiempo que sea posible junto a ellos, aunque realmente estemos distraídos con el móvil o pensando en la reunión del día siguiente. No es una cuestión de cantidad sino de intensidad.

Lo que caracteriza a ese tiempo tan especial es que son momentos en los que el niño se siente escuchado, atendido, acogido, … y en el que las risas y sonrisas, los juegos e incluso las actividades de la vida cotidiana son los protagonistas. Es fundamental que los padres nos impliquemos completamente con nuestros hijos durante ese tiempo.  Podemos “explorar juntos el mundo”, leer un cuento, cantar una canción, ir al parque o simplemente preparar juntos la merienda. Se trata de actividades sencillas, pero que las convertiremos en especiales cuando realmente estemos volcados en ellas de manera total.

El tiempo de familia aporta al niño beneficios emocionales, intelectuales y sociales, y además aumenta su autoestima. Además, también es un tiempo beneficioso para a los adultos porque este tiempo de familia reporta bienestar y aleja del estrés de la vida cotidiana.

Es un tiempo muy valioso que genera recuerdos duraderos y fomenta una relación afectiva basada en la confianza y el amor incondicional.

“¿Juegas conmigo?”. Cuando un niño te lanza esta pregunta te está invitando a entrar en su mundo y a vivir una aventura juntos. Ante esta cuestión es importante tratar de atender su petición o indicarles en qué momento podremos estar con ellos.  El juego y las actividades cotidianas son herramientas maravillosas para establecer un tiempo compartido emocionalmente rico Así podemos fomentar en los más pequeños todas las áreas de aprendizaje. En el área social aprenden a relacionarse, a cumplir las normas, a compartir, etc. A través del juego el niño descubre que hay unas reglas que se deben cumplir y respetar, fortalecerá su paciencia esperando su turno y se le presentarán oportunidades para trabajar la frustración pues unas veces se gana y otras se pierde.

Dentro del área cognitiva los tiempos de familia favorecen el lenguaje ya que éste se enriquece enormemente cuando los padres mantenemos conversaciones con nuestros hijos. Éstos aumentan su vocabulario y mejoran su capacidad para expresarse viendo en nosotros un modelo a seguir. Es importante escuchar lo que nos cuentan nuestros hijos (aunque a veces nos cueste entenderlos) y, sobre todo, que ellos se sientan escuchados. En el ámbito emocional estaremos construyendo la confianza en nosotros que tan necesaria será en la adolescencia.

También el desarrollo motor se verá potenciado ya que durante esos momentos especiales se puede aprovechar para estimular a los niños mientras corren, escalan, trepan, bajan por el tobogán, hacen equilibrio por un bordillo o suben las escaleras para volver a casa. De la misma manera se potencia la psicomotricidad fina al realizar manualidades juntos.

Es importante destacar que para que estas experiencias sean, en verdad, un buen tiempo de familia no hace falta hacer grandes cosas. Lo realmente importante es estar con el niño y disfrutar juntos. Hacer de estos momentos un tiempo especial que quede grabado en la memoria tanto del niño como del adulto. Cualquier momento que pasemos con nuestros hijos puede convertirse en un momento especial, depende de vosotros.

¡Disfrutemos del tiempo de familia para fortalecer el crecimiento de los niños!