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Desayunos reflexivos

El pasado 15 de enero, los alumnos de Bachillerato disfrutaron de un agradable desayuno con el director del colegio, el P. Juan Antonio Granados García, el capellán el colegio, el P. Francisco Vidal, la coordinadora de etapa Dña. Carmen Pérez-Aguilera y la tutora de Bachillerato Dña. Gema Hidalgo.

La sesión, acompañada de deliciosas tortitas con chocolate, zumos, leche con cola-cao, agua y bollería, tuvo su peso en la conversación que los alumnos mantuvieron con el director sobre la reflexividad.

«En la gran carrera del Dakar se permite un uso restringido del GPS. La clave está en el roadbook– comenzó el director del colegio -. Se entrega previamente a los pilotos para estudiarlo a fondo. Han de estudiar muy bien la ruta antes de salir. Hablarla entre piloto y copiloto, discutir los caminos, tomar referencias claras, anotar las posibles dificultades. Con todo hablado, anotado y bien pensado toca ahora salir adelante, afrontar el camino con verdadera audacia.» Así animaba a los alumnos a meditar, a hablar con el compañero, a estudiar el camino. «Preparar reflexionando hondamente sobre cada paso a dar. Así se puede abrir camino y apuntar a rutas altas.»

«Improvisa bien el que se ha acostumbrado a preparar bien, a ir a lo profundo»

P. Juan Antonio Granados, Director colegio Stella Maris La Gavia

La conversación continuó con las impresiones que los alumnos tenían sobre un buen consejero, coincidiendo todos en la idea de que debe ser alguien que quiera lo mejor de ti, en quien confíes y a quien conozcas de verdad. «La impulsividad, la improvisación – continuó el director – vale para reaccionar a imprevistos. Pero incluso ante los imprevistos lo que sale espontáneo es lo que se ha ido cultivando día a día, paso a paso. Improvisa bien el que se ha acostumbrado a preparar bien, a ir a lo profundo de las cosas.»

La soledad

«El drama, desde luego, es la soledad», comentó la tutora del aula. «La reflexividad es una virtud relacional: se reflexiona con otros.» Una práctica muy útil, compartieron, era pedir consejo o conversando en equipo para valorar la mejor de las opciones, considerando las alianzas que tenemos que robustecer.

El director continuó aclarando: «lo opuesto al reflexivo no es el impulsivo sino el solitario caprichoso. Si piensa algo es para sí mismo. Será incapaz de tejer un equipo para afrontar cualquier cosa grande. El solitario sobrevive. No genera vida grande. No es fecundo. No abre camino a nadie, ni siquiera a sí mismo. Se da vueltas. Se engaña. Y, en ocasiones, con cierto cinismo se dice: es lo que hay, al menos yo lo reconozco y acepto.

«La reflexividad se concreta en el arte de dejarse aconsejar»

P. Francisco Vidal Calatayud, capellán

El capellán del colegio compartió con los alumnos también una clara ipresión: conseguimos reflexionar bien si nos dejamos aconsejar. «Dime en quien te apoyas y te diré quien eres. Sopesar con otros la verdad y el bien que hay en juego.»

La sesión terminó con una invitación a no estar parados. «debemos ser proactivos, ser protagonistas: entender la oportunidad de paso adelante que pide el momento. Pero la proactividad no se limita a una toma de decisiones o a iniciar un proyecto: implica además hacerse cargo de que algo hay que hacer para que los objetivos se concreten y buscar el cómo, el dónde y el por qué.»