Para un niño leer un cuento es todo un acontecimiento. Por eso, no basta con leer. Hay que leer bien. Pero ¿Cómo leer bien si no se hace con gusto? La lectura es, en primer lugar, un placer. Debemos hacer una lectura creativa, entrar en el libro, imaginar a los personajes, sentirnos como ellos, emocionarnos y vivir sus experiencias.
Leer al niño crea vínculos muy especiales de afecto y seguridad. En la primera infancia los adultos más importantes y de referencia son los padres, por lo tanto, compartir tiempo con el niño disfrutando de esta actividad hará que la lectura tenga una connotación emocionalmente muy positiva en su futuro.
«El tiempo del cuento genera una experiencia vital muy enriquecedora que perdurará en la memoria del hijo para siempre»
Cuando les leemos un cuento, generamos un momento único y especial en el que los padres nos sentamos con el niño, nos abrazamos, intercambiamos miradas y sonrisas y nos olvidamos de todo lo que sucede a nuestro alrededor. El tiempo del cuento genera una experiencia vital muy enriquecedora que perdurará en la memoria del hijo para siempre.

Cuando les leemos a nuestros hijos también reforzamos su aprendizaje, pues les ofrecemos modelos lingüísticos adecuados mejorando su capacidad de expresión oral, su vocabulario y sus patrones fonológicos.
Concretando eso es lo que reciben cuando les leemos: escuchan lo que les decimos, observan las ilustraciones y nuestras expresiones y sienten nuestro contacto físico.
Pero ¡CUIDADO! Para conseguir todo lo anterior la elección del cuento es muy importante. ¿Cómo elegir un buen cuento? El cuento debe cumplir el trío de Verdad, Belleza y Bien. Las ilustraciones deben ser bonitas, las páginas llenas de pinceladas de color, los dibujos atractivos y con una enseñanza donde distinguir el bien del mal, donde el mal nunca venza y la esperanza corone el final del cuento. Una buena elección es importante para conseguir todo lo anterior. Por ello, las tutoras estaremos en cantadas de poder ofreceros una amplia biblioteca para los niños.

