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La conquista del lenguaje del niño

Aprender a hablar es uno de los caminos más fascinantes que recorremos durante los primeros años de la vida. Al principio, a través del llanto, de gestos o de sonidos. Más adelante comenzará la etapa del balbuceo, manera de entrenar los músculos de la cara que posibilitarán, posteriormente, el habla. Este proceso es decisivo en nuestro desarrollo, ya que de él depende el correcto funcionamiento de las áreas cognitiva, social, afectiva y emocional. Es el medio por el cual nos comunicamos, pensamos y desarrollamos nuestra inteligencia.

Por ello, se hace necesaria una correcta y temprana estimulación mediante la interacción y el juego que permita a los niños adquirir las destrezas auditivas, visuales, cognitivas, sociales, etc., necesarias y precursoras del lenguaje.

En el primer ciclo del Colegio Stella Maris La Gavia procuramos estimular el lenguaje desde los más pequeñitos de un año hasta los mayores de dos, a través del juego y de la interacción con ellos. Es la propia rutina la que les ayuda a iniciarse en el aprendizaje de la lengua.

Desde que entran en el aula están interactuando con sus compañeros y sus profesoras. El día comienza con la asamblea, que es un espacio ideal para ayudar al niño al desarrollo de la lengua, imitando los diferentes patrones que les marcan sus profesoras. Mediante las canciones que se cantan, los niños aprenden nuevas palabras divirtiéndose. Además, los pictogramas sirven de gran ayuda para relacionar el vocabulario adquirido con las imágenes correspondientes. Como la asamblea es un momento de encuentro, es la ocasión idónea para favorecer preguntas acerca de cómo se encuentran, qué hicieron el fin de semana, cuál es su color favorito e incluso trabajar cualidades descriptivas de sus compañeros.

Un instrumento muy utilizado es el de los cuentos, que en numerosas ocasiones son contados por sus maestras, ayudándose de gestos, canciones, marionetas o incluso teatralizándolos Son una oportunidad para que, mientras disfrutan del placer de escuchar historias, centren su atención, mejoren su memoria, creatividad, comprensión y capacidad de expresión. En otras serán los niños que, siendo los protagonistas de su propio aprendizaje, contarán un cuento que conozcan bien y que previamente hayan trabajado. De esa manera, tendrán que usar las distintas herramientas que conocen para hacerse entender con sus compañeros.  

La comunicación no es sólo el lenguaje hablado. Por ello, en el colegio, también trabajamos con las miradas, los gestos, las sonrisas o las caricias. Es fundamental, en esta línea, hablar al niño, mirándole de frente, poniéndose a su altura para que pueda observar cómo el adulto modula su voz.

Conjugando todos estos elementos conseguiremos conquistar el lenguaje del niño, así como sentar las bases comunicativas de las personas en las que se convertirán en el futuro.