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La adquisición de la habilidad para moverse con independencia y para utilizar las manos con destreza abre a los niños todo un entorno para explorar, obrar con reciprocidad y aprender.  Al desarrollo de estas habilidades contribuyen su interés y motivación, además de la interacción en el juego con las personas que los rodean. Esto hace que poco a poco controlen su cuerpo y se hagan protagonistas de su vida.

En la rapidez del progreso motor intervienen muchos factores y, hay una gran variación en la edad con la que cada niño puede llegar a adquirir las diversas habilidades:

  • Por ejemplo, la falta de oportunidades de los bebés para moverse libremente, bien porque están en la cuna, bien por la falta de estimulación, puede retrasar su progreso evolutivo.
  • También niños con problemas visuales pueden presentar un retraso en las habilidades motrices.
  • Igualmente los niños con tono muscular excesivamente bajo (hipotonía), o con alto tono muscular (hipertonía), también presentan diferencias con la pauta y la edad en la que dominarán estas habilidades.

POSTURA Y MOTRICIDAD GRUESA

Un 90% de los niños comenzará a sentarse por sí mismo entre los seis y los once meses, a gatear entre los seis y los doce meses, a andar agarrado entre los ocho y los trece meses, y a conseguir caminar sin ayuda entre los trece y los dieciocho meses. Un reducido número de niños puede saltarse la etapa de gateo y moverse desde sentarse sin ayuda a sostenerse de pie y andar. También hay algunos pequeños que pueden seguir una pauta diferente en la adquisición de estas habilidades; pueden preferir moverse rodando o arrastrarse sentados antes de aprender a ponerse de pie y caminar.

MOTRICIDAD FINA

Durante el primer año de vida, los niños adquieren la habilidad de aproximarse a un objeto. Aprenden a agarrarlo primero con las dos manos luego con una sola, agarrando los objetos con una presión cada vez más refinada; pasar un objeto de una mano a otra y soltarlos, construyendo torres de dos piezas aproximadamente a los 14 meses. A los tres años, la mayoría ha adquirido la habilidad de tener agarrado un lápiz entre el pulgar y el dedo índice y corazón de su mano “preferida”. Existe un alto grado de variación en la edad en la que establecen el control manual, aunque la mayoría lo consigue a partir de su segundo año.

Debe conocerse la variación en el momento y la pauta de adquisición de las habilidades motrices. La mayor parte de los niños se ajustan a alguna de las pautas conocidas, si consideramos que no, se precisará un examen con el fin de atajar cualquier posible problema.

 ESTIMULACIÓN Y JUEGO

               A través del juego podemos ayudar al niño a conquistar todos los hitos de su crecimiento.

  • Ponerlos en posición de gateo asegurándonos de que las manos están apoyadas en el suelo: balancear, mover las piernas avanzándolas una y otra “Como si estuviera gateando”
  • Para que se pongan de pie: ponerlos de rodillas y ayudar a levantar un pie y luego otro.
  • Para caminar: usar juguetes de empuje con los que puedan caminar con apoyo, ayudar a ponerse de pie en sitios que se puedan agarrar a su altura y vayan moviéndose.
  • Para el equilibrio: Canciones donde ellos deben mover su cuerpo, bailar o  levantar y bajar sus brazos de forma coordinada. Se pueden colocar cuerdas de colores sobre el suelo y pedirle al niño que camine desde un extremo al otro para estimular el equilibrio.
  • Los juguetes con cuerdas ayudan a que los niños desarrollen y midan la fuerza que ellos deben emplear.
  • Los juegos de encaje ayudan al niño a reconocer las diferentes figuras geométricas y a mejorar su precisión para meter la forma dónde encaja.
  • El juego de bolos para niños fomenta su motricidad gruesa y le permite comenzar a medir la fuerza, intensidad y la distancia necesaria.
  • Coloca contenedores de diferentes colores (rojo, verde y azul) a una distancia prudencial del niño. Luego utiliza pelotas rojas, verdes y azules y pídele al niño que arroje las pelotas intentando introducir en los contenedores correspondientes cada una de las pelotas según su color.
  • Hacer trocitos de papel para cogerlos y llevarlos a la papelera.
  • Enseñar a coger objetos de uno en uno y meterlos en un bote. (Por ejemplo tapas de diferentes tamaños, bolitas o pompones cada vez más pequeños…)

Esto son solo algunos ejemplos para ayudar al niño a conquistar su cuerpo y dominarlo. Cuantas más oportunidades tenga, mejor control conseguirá.