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La enseñanza de una segunda lengua a edades tempranas es una práctica cada vez más habitual en nuestro país. El adelantar cada vez más la edad de aprendizaje del inglés hace que surjan dudas sobre el perjuicio que tal aprendizaje pueda ocasionar en el proceso de adquisición de la lengua materna.

Sin embargo, es bastante generalizada la idea de que no solo no interfiere en dicho aprendizaje, sino que puede resultar beneficioso para que los niños aumenten sus habilidades cognitivas y su flexibilidad mental.         

La etapa de Infantil es el periodo ideal para el inicio de los primeros conocimientos del inglés. Son multitud de estudios y autores los que hablan de la capacidad lingüística tan amplia que poseen los niños en sus primeros años de vida (Chomsky, 1981; Bruner, 1986). A esas edades, el cerebro humano posee una plasticidad específica; es muy moldeable y susceptible a nuevos aprendizajes ya que va estructurando los diferentes nexos entre sus neuronas. 

Además, los niños aprenden de un modo vivencial, a través de sus propias experiencias, por lo que aprenden sin apenas esfuerzo y con motivación. Por ello, para un correcto aprendizaje del inglés es muy importante introducir el idioma en su contexto y ámbito habitual: el juego. Los juegos son una excelente estrategia para la adquisición de un nuevo idioma.            

Asimismo, el aprendizaje del inglés a edades tempranas ofrece numerosos beneficios para los niños en su desarrollo personal:

-Beneficios cognitivos como por ejemplo mejores habilidades para la resolución de problemas, mejor capacidad memorística, mejores habilidades de pensamiento crítico, mejor estructura mental…   
-Mejora las habilidades comunicativas, así como promueve una visión global e intercultural del idioma en cuestión.         
-Como afirma Bialystok (1991), se ha comprobado que los niños bilingües tienen más oportunidades para reflexionar y se observa que mantienen un mayor control en el procesamiento de la lengua.

En definitiva, el aprendizaje del inglés a edades tempranas permite desarrollar una estimulación cerebral; entrenar la memoria y ejercitar el cerebro previniendo cualquier deterioro. Asimismo, las personas con esta capacidad aumentan sus habilidades sociales al eliminar la barrera lingüística que siempre obstaculiza cualquier posibilidad de relación con hablantes de otros idiomas. Por tanto, es necesario aprovechar la capacidad de aprendizaje que se desarrolla en la etapa Infantil para adquirir una lengua extranjera, como el inglés, que pueda ser útil en el futuro.

La línea pedagógica de nuestro centro educativo aboga por una enseñanza del inglés desde el I ciclo de Infantil. En esta primera etapa, el proceso de aprendizaje de este idioma se basa en la adquisición del oído mediante una o dos sesiones semanales en las que nuestros pequeños van aprendiendo vocabulario básico a través de juegos, canciones, cuentos, flashcards y actividades sencillas. Todo ello de la mano de profesoras nativas que favorecen la asimilación del idioma.

En segundo ciclo de Infantil se sigue esta forma de enseñanza que se implementa con el sistema Jolly Phonics, el cual permite sumergirse en la fonética inglesa. A través de este método, los alumnos asientan las bases del idioma en la pronunciación correcta de los fonemas para, posteriormente, trabajar la grafía y la gramática.