Colegio Stella Maris La Gavia - Tel. 91 300 50 70 (Código 28073173)

La música tiene un gran valor para el desarrollo de nuestros pequeños, incluso desde antes de nacer. Alrededor de las 18 semanas de embarazo, el bebé comienza a escuchar sonidos como los latidos del corazón y entorno a las 27 semanas, también puede escuchar ciertos sonidos como la voz.

Escuchar música aporta una gran cantidad de beneficios. Entre ellos podemos destacar, que la música mejora en los niños su capacidad de memoria, atención, concentración y su percepción auditiva.

El arte de la música es una manera de expresarse por lo que fomenta el desarrollo del lenguaje y la relación con su entorno. A través de las canciones infantiles en las que las sílabas son rimadas y repetitivas, acompañadas de gestos, los niños mejoran su forma de hablar y también la comprensión del significado de las palabras. Además, aumenta la confianza en sí mismos al sentirse comprendidos al compartir canciones con su grupo.

Todos estos beneficios y otros más, hacen que trabajemos y fomentemos la música en nuestras aulas de primer ciclo. Lo hacemos de diferentes maneras.

En cada trimestre nos centramos en una familia de instrumentos (percusión, cuerda y viento). Los niños de 1 y 2 años se inician en el aprendizaje de sus principales características utilizando para ello siempre una metodología activa en la que el niño es el protagonista. Trabajamos con imágenes de los instrumentos, les damos la posibilidad de manipular y explorar algunos de ellos, se inician en la identificación de los mismos a través de sus sonidos y en el reconocimiento del sonido, sus características, el ruido y el silencio. Al finalizar cada trimestre realizamos un divertido taller de música en directo en el que repasamos todos los conceptos aprendidos.

Es importante destacar que la música se encuentra incluida en muchas de las actividades que realizamos a lo largo de la jornada escolar. Durante la asamblea utilizamos varias canciones para trabajar los días de la semana, los colores, números… Escuchamos audiciones de música clásica a la hora del trabajo en mesa y en el momento de la siesta y en otras ocasiones recurrimos a canciones más movidas para animar a los niños a bailar de manera que les ayuda a mejorar el desarrollo de su equilibro y control sobre su propio cuerpo.

Es importante señalar que la música no son solamente las canciones, audiciones o sonidos de los instrumentos también podemos hacer música con nuestro propio cuerpo (body percussion). Por ejemplo, dando palmadas o descubriendo las posibilidades sonoras de nuestra voz.

En resumen, la música es capaz de evocar emociones, crear ambientes cuidadosos, creativos, divertidos y llenos de aprendizajes en vuestros hijos. Os invitamos a seguir fomentando este arte en vuestros hogares.